jueves, 6 de julio de 2017

Segundo café

Segundo café de la mañana, pero tomé el primero hace poco así que es casi como desayunar dos veces seguidas, ¡ese placer!
Once y mucho a doce y mucho, sí. He permanecido demasiadas horas en la cama durmiendo, despertando, soñando muchísimo. Muchísimo. Pesadillas y no-pesadillas, pisto de vivencias con tropezones de angustia. "Tropezones", qué palabra graciosa.
Todos los días algunas, varias o bastantes veces a lo largo de la jornada tengo ganas de matarme (porque morirse es demasiado lento). No sé si me pasó por primera vez a los 14 años o a los 16 o antes pero es una pulsión que se quedó. Vivo con ella como con la dermatitis, aunque a veces creo que va siendo hora de quitármela o al menos dejarla en anecdótica. Quitar esa fea costumbre de las ganas de matarme como quién quiere dejar de morderse las uñas.
Segundo café de la mañana, sin galletas. No me entran.
Probablemente me haría falta gimnasio para subir de peso pero en bien. Estoy delgada, blanca y fofa: la estética es lo de menos, es que me está costando remontar mi estado de salud, mi flojera. Dejarse morir es ¡tan lento! tardas toda una vida que puede ser larga.
No, quizá no debería pensar en ir al gimnas

tengo que enviar un mens

comprar en el súper y cocin



escrib


hoy aún no he bailado ni besado ni dibujado hoy puede que no haya vivido la fruta en verano cuando llueve esta canción dos cartas a medio redactar no, no lo sé arroz blanco está bi


distinguir incuria de desorden es casi impos

(no)




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