domingo, 17 de septiembre de 2017

Más viva que muerta

Pulí catorce frases y un soneto,
tres cartas, dos informes, seis facturas;
el ripio que alegre mi sepultura
tan fácil es que nunca lo completo.

Ciento cuarenta libras de cansancio,
metro setenta de alegría y lucha.
Me limpian las tristezas en la ducha
champú de olvido y gel de orgullo rancio.

El coste de una vida, ¿en qué consiste?
¿Euros por año?¿conclusiones ciertas?
¿Cuánta comida pagaste y comiste?

Estrábica muy ciega y poco tuerta;
aunque a menudo la angustia me embiste
creo que valgo más viva que muerta.









domingo, 10 de septiembre de 2017

Paseo hacia la casa vacía

¿Son útiles los vicios?
Hace casi 24 años quise hacerle a mi prima Ana una visita sorpresa en León, pero la sorpresa fue que no estaba en casa. Me puse triste, sentí perdido el tiempo y en el bus de vuelta a Madrid escribí esto. Hacerlo me confortó. La poesía es un vicio útil, a veces.

Me lo he encontré por casualidad hace unos días y se nota que prácticamente no escribo porque más que evolucionar he involucionado; pero lo disfruto igual.

En la mañana de hoy llamé a tu puerta
ya que era pronto y aún te encontraría.
Tras larga espera, la casa vacía,
y yo las llenas calles vi desiertas.

Luego por tu acera paseé un rato
ya que era pronto y te vería pasar.
Los ojos jadeando de tanto forzar
la vista. En calles llenas, sola ando.

Miré en comercios, puentes, parques, bares,
ya que era pronto y aún tendría suerte;
de ansia y fe ciega iba haciendo un alarde

escrutando caras, ropas, andares.
En cualquier lado pretendía verte
mas, sin haberte hallado, se hizo tarde.

Zia Mei, entonces Esther Muñiz
10-XII-93


sábado, 9 de septiembre de 2017

Vacíos paralelos


Llevo diez penachos de lenguas al viento
y así hala el aire lo que me he callado.
Lamo el disparate que es este momento
de pensar las veces que no te he besado.

De lo no vivido salgo más herida
y es una dolencia que el tiempo no cura.
Redoler fantasma de amputada vida,
muñón que mantiene morbo y hendedura.

En otro universo una yo distinta
tal vez por fortuna o quizá por duelo,
con otro lenguaje e imposible tinta

riega unas frases dándose consuelo.
Me cree gozando su alegría extinta,
pero duerme y sueña mientras yo te velo.




jueves, 6 de julio de 2017

No es fácil ser feliz y ser poeta

Escrito el 3 de julio durante la Fiesta poético–musical: en la desolación de los lunes de julio a las puertas de la librería Domiduca de Alcalá. El siguente evento es el lunes 10, tomad nota.

 No es fácil ser feliz y ser poeta


Ay, qué flojera esta tristeza fuerte
que en azul tinta sin llorar destilo;
condenso mis dolores sin cubeta,
sajo mi pena con pluma sin filo.
De verso alegre quiero probar suerte
pero...
no es fácil ser feliz y ser poeta.

No es fácil ser feliz y ser poeta.
La viva luz de julio baña mi contento,
sois todos mis amigos, nuevos o garantes
del tiempo que otorgáis y estáis atentos...
(Termino ya, no me he inspirado antes.
Dejadme un vino o dos, ¡no tengáis jeta!).

No es fácil ser feliz y ser poeta:
la purísima curva con que mi amante posa
quisiera transcribir en mi libreta.
Se enrosca cual felino y es ágil como un corzo,
tan sensual su sonrisa, tan marcado su... e s c o r z o.
(Creo que hoy ya no escribo, me ha surgido otra cosa).

No es fácil ser poeta si feliz.
La rosa es roja y el tallo cimbrea
mi nervio y mi hueso plenos de belleza.
Me huele el gozo, llena esta cabeza
de chorlito, cuevo blanco o de perdiz.
(¿Le cambio la maceta? Esta es fea).

Así que nunca llego a preservar
en versos un trocito de presente;
el vivo se burla del escribiente,
no quiere escribir 'beso' y sí besar.

Esta foto la he tomado prestada
del feisbuc de Diana Gómez.
¡Gracias!




Segundo café

Segundo café de la mañana, pero tomé el primero hace poco así que es casi como desayunar dos veces seguidas, ¡ese placer!
Once y mucho a doce y mucho, sí. He permanecido demasiadas horas en la cama durmiendo, despertando, soñando muchísimo. Muchísimo. Pesadillas y no-pesadillas, pisto de vivencias con tropezones de angustia. "Tropezones", qué palabra graciosa.
Todos los días algunas, varias o bastantes veces a lo largo de la jornada tengo ganas de matarme (porque morirse es demasiado lento). No sé si me pasó por primera vez a los 14 años o a los 16 o antes pero es una pulsión que se quedó. Vivo con ella como con la dermatitis, aunque a veces creo que va siendo hora de quitármela o al menos dejarla en anecdótica. Quitar esa fea costumbre de las ganas de matarme como quién quiere dejar de morderse las uñas.
Segundo café de la mañana, sin galletas. No me entran.
Probablemente me haría falta gimnasio para subir de peso pero en bien. Estoy delgada, blanca y fofa: la estética es lo de menos, es que me está costando remontar mi estado de salud, mi flojera. Dejarse morir es ¡tan lento! tardas toda una vida que puede ser larga.
No, quizá no debería pensar en ir al gimnas

tengo que enviar un mens

comprar en el súper y cocin



escrib


hoy aún no he bailado ni besado ni dibujado hoy puede que no haya vivido la fruta en verano cuando llueve esta canción dos cartas a medio redactar no, no lo sé arroz blanco está bi


distinguir incuria de desorden es casi impos

(no)




miércoles, 31 de mayo de 2017

Pero yo. (Adiós, Flamingo).

27 de mayo de 2017

La fruta de temporada se pudre en mi nevera con la estética de una película de Peter Greenaway. El verde, la frescura, se van. Me esfuerzo por ver hermoso el caos de la cocina como si fuese un rodaje del mismo Pedro Verdelejos, pero el intento tampoco es fresco, he forzado muchas veces hoy darle sentido visual al desastre.
(...pero yo...)
Estoy cansada, la casa está cansada.
Salgo a la calle, hablo, dudo, escucho, dudo más.
Voy a escribir un rato en mi libreta. Hoy es el último día del Flamingo, me acerco a despedirme. Hace frío al fondo del sitio con nombre de pájaro en llamas, mejor me instalo incómodamente en la mesa alta que hay entre las dos puertas de entrada. Ropa rara y artificialidad en la postura de escribir que es de por sí una ocupación canalla en un bar porque aísla.
pero yo
Qué importante es escribir, a ser posible a diario. Otro gran sistema excretor. ¿Recuperaré la costumbre?
(pero ¿yo quién soy?)
Huele bien aquí. ¿Colonia, friegasuelos?
Respondo a una pregunta que no me han hecho ni me harán:
sí, yo. La que está bebiendo una cerveza sin, la que no sabe quién es, la que está de pie apoyando la libreta en la mesa alta a la entrada del Flamingo esperando a una amiga que viene de camino y llegará, mirando el teléfono cada poco porque espero un mensaje que no sé quién me tiene que enviar. Un mensaje fantasma, una revelación, algo deseable e improbable que ni imagino.
Pero yo
La vida fluye.
He estado normal
casi,
y también casi normal,
Casi.

Pero yo.
Siento el desarraigo.

Ese mensaje fantasma que no llega. Un insólito mensaje sin remite tras el que me olvide del teléfono y de la espera vacía. Nunca más ayer y mañana, pocas veces ahora, siempre aquí.
Pero yo sin pero. Ni muerta ni viva y sí dormida.
¿Por qué esta embriaguez sin beber?
 Son las palabras de la gente que va entrando, sus risas.
Es pronto, sí, pero yo hoy me voy.

Para Pepe y Mariajo por este año bonito y raro.

Flamingo 'on fire' en el patio.